Manos libres
Se usa por voz, sin tocar una pantalla con las manos sucias.
La idea de un asistente de cocina con inteligencia artificial local: mira el mesón, escucha y responde sin enviar nada fuera de la casa.
Su trato es cercano, pero es una herramienta con una interfaz agradable, no una mascota. Recetas chilenas paso a paso, con las manos libres.
Al cocinar, las manos están ocupadas o sucias y la atención se reparte entre el fuego, los tiempos, la receta y lo que falta picar. Una ayuda útil tendría que cumplir tres condiciones.
Se usa por voz, sin tocar una pantalla con las manos sucias.
Ve la preparación, en vez de solo escuchar preguntas.
Una cámara y un micrófono en el centro de la casa solo son aceptables si lo que captan no sale de ella.
Ninguno cumple las tres.
Mesoni mira el mesón con una cámara en lo alto de un cuello de tres ejes, escucha y responde por voz, y aprende las recetas y los nombres de cada familia. El nombre viene de «mesón»: la superficie donde se pica, se amasa y se deja la receta.
Lo que ve y oye se procesa en su base y no sale de casa. Sin cuenta ni nube obligatoria.
Un cuello con cámara que mira la olla, la tabla o la receta.
Trato gentil y respuestas breves; responde cuando se le pide y vuelve a su lugar.
Recetas chilenas y las de tu familia, medidas caseras y la forma de hablar de Chile.
Carcasa ovalada, sellada e ignífuga, sin puertos y fácil de lavar.
El robot: un cuerpo de tres ejes con una sola lente. No guarda nada importante, así que puede ser barato y reemplazable. Se carga por inducción sobre su base y se enlaza con ella de forma cifrada.
Carga al robot, corre la inteligencia artificial del día a día y guarda lo aprendido. Con el robot y la base, Mesoni funciona completo, sin internet.
Con una aplicación que administra la propia familia, suma capacidad para los entrenamientos que mejoran el modelo y guarda una copia de respaldo.
Lo aprendido vive en la base y tiene copia en la extensión de cómputo. Un cuerpo nuevo recupera las recetas, los nombres y las preferencias: si se rompe, se cambia el cuerpo; no hay una mascota que perder.
Solo para enlazarse con tu computador, si lo usas, y para llamar a los tutores ante un incidente. Los aportes de recetas a la nube serían opcionales, vendrían apagados de fábrica y viajarían sin audio, video, rostros ni nombres.
El movimiento del cuello tiene una sola función: mostrar en qué está el sistema, nunca simular emociones. Toca un estado para verlo.
Mesoni sería un asistente con una interfaz física agradable. Su trato es cercano y se le puede presentar con familiaridad, pero no corresponde afecto: la confianza se gana con la utilidad, no con el apego. A mayor vulnerabilidad de quien lo usa, más rigor.
«Lleva ocho minutos el arroz; le faltan unos diez. ¿Te aviso?»
«El arroz es un cereal cuya cocción depende de la variedad, del agua y…» (demasiado largo)
«Parece pimentón, no comino. Huélelo antes de echarlo.»
«Es comino.» (con una certeza inventada)
«No veo bien la olla desde aquí. ¿La acercas un poco a la luz?»
«Me pone triste no poder ver lo que haces.»
«Listo, apago la cámara.»
«¿Ya te vas? Me quedo solito…»
Puede decir «la receta de tu abuela» y guiarla tal como se la enseñaron, pero no imita su voz ni su forma de hablar, aunque se lo pidan. Aprende solo lo que se le enseña o se le pide recordar.
«La de la abuela», «la de mi mami»: las aprende cuando se las enseñan y después las guía paso a paso.
Los nombres de quienes cocinan en la casa, para dirigirse a cada uno y respetar sus alergias.
Preferencias útiles: alergias, gustos y utensilios disponibles. Todo lo aprendido es visible y borrable.
De los niños recordaría lo mínimo (nombre, cómo reconocerlo y sus restricciones alimentarias), con autorización de su tutor y sin que nada salga de la casa. Ante un riesgo, actuaría en este orden:
Una cocina es un lugar hostil para un aparato electrónico. El diseño parte de esos peligros. Son metas de diseño, no certificaciones.
El prototipo ya tiene una IA local con visión, voz y memoria, y un cuerpo de tres ejes con cámara. Esta sección le pregunta al PC donde se desarrolla qué está haciendo ahora.
Preguntando al PC donde vive Mesoni…
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El modelo de IA local, en la GPU del PC.
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La interfaz del modo usuario.
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Ajuste fino con contenido chileno.
El PC está apagado o sin conexión, así que Mesoni está en reposo. Cuando se encienda, aquí aparecerá qué piezas están despiertas y qué está aprendiendo el modelo, sin recargar la página.
Construir la plataforma: IA local con visión, voz y memoria, y un cuerpo de tres ejes con cámara. En sus primeras entregas se conoció como Roquefort.
Evaluar, como propuesta hipotética, si ese prototipo podría convertirse en un producto: mercado, marca, protección y evaluación económica.
Mesoni es un ejercicio académico del Departamento de Computación de la Universidad de Magallanes, en Punta Arenas: no es un emprendimiento en marcha, un producto a la venta ni una marca registrada.
Este proyecto se desarrolla con la asistencia de Claude, de Anthropic, usado mediante Claude Code, como asistente de redacción y como orquestador de los entrenamientos. La idea, las decisiones de diseño y el límite ético son del estudiante. Claude no forma parte de Mesoni, que funcionaría con un modelo local propio.